Cómo hacer yogur natural casero

CÓMO HACER YOGUR NATURAL CASERO

¡Hacer yogur es muy sencillo! Esta es la primera receta que vamos a compartir con vosotr@s, pero no será la última. Hemos decidido empezar con el yogur porque realmente es muy sencillo, se necesitan muy poquitas cosas y, además, nos la habéis pedido muchas veces.

Bien, pues lo único que vamos a necesitar para empezar es conseguir un buen yogur (¡A poder ser ecológico, local y artesano!), leche del animal que prefiramos e igualmente de la máxima calidad que podamos conseguir, botes y una bolsa o caja isoterma.

 

  1. El primer paso es calentar la leche. Si la leche que hemos comprado ya está pasteurizada, que será lo más normal, solo tenemos que calentarla hasta los 45-47ºC. Si hemos conseguido leche cruda de alguna ganadería cercana, tendremos que pasteurizarla. Para ello, calentamos hasta los 85-90 ºC (hay pasterizaciones menos agresivas, pero en el caso del yogur es recomendable llegar hasta esa temperatura). Una vez alcanzada vamos a enfriarla hasta los 45-47ºC. Podemos meter la olla en una más grande y echar agua fría en el espacio entre ambas o bien, podemos introducir directamente placas de frío que previamente habremos tenido en el congelador al menos 24 horas.
  1. Mientras se calienta la leche es un buen momento para preparar unos botes de vidrio limpios y esterilizados (o cerámica). Una vez limpios, verteremos una cucharada del yogur que hemos comprado. Para un bote de unos 500ml, bastará con una cuchara de postre bien colmada.

    El yogur se hace por la actividad de unas bacterias (normalmente Lactobacilus delbrueckii subsp. bulgaricus y Streptococcus salivarius subsp. termophilus) que están presentes en el yogur una vez ya está hecho, por lo que en esa cucharada tendremos los cultivos necesarios para hacer nuestro yogur.

  1. Una vez la leche llegue a la temperatura (45-47ºC), la echamos en los botes lo más ágil posible para que no perdamos mucho calor. Cerramos los botes rápidamente y los guardamos en la bolsa o caja isoterma.

    Dejaremos que se vaya cuajando durante unas 4-7 horas.

  1. Podemos ver cada cierto tiempo como avanza y cuando esté cuajado, lo sacamos del contenedor isotermo y lo guardamos en la nevera.
  1. ¡A degustar nuestro yogur!!

Truquitos y Recomendaciones

Lo más importante es mantener la temperatura lo más constante posible mientras se va haciendo el yogur, para ello:

  • Cuanto mejor sea el aislamiento, mejor se mantendrá. Si tenemos dos bolsas isotermas podemos introducir una dentro de la otra. Si tenemos una caja isoterma, normalmente será más aislante que las bolsas.
  • Es recomendable que la bolsa o caja isoterma sea de un tamaño proporcional a los botes que metamos para que no quede mucho espacio vacio.
  • Se pueden introducir botes de cristal llenos de agua a 60 ºC que ayudará a mantener el calor.
  • Tambien se puede hacer en hornos donde sea posible regular la temperatura a 45-50 ºC,

Cómo conseguir más cremosidad…

A todos nos encanta el yogur griego, aunque seguramente no pensemos igual respecto al que nos venden ahora en todos los lineales. El yogur griego original, es así por la leche que usan, normalmente de oveja. El yogur “griego” que nos venden es yogur de vaca al que le han añadido nata para conseguir mayor consistencia. Entonces, para conseguir un yogur más cremoso sin recurrir a este último método:

  • Por una parte, el tipo de leche que escojamos determinará la cremosidad del yogur. Así con la leche de oveja, el yogur quedará muy espeso debido a que tiene una gran cantidad de grasa. En el otro lado, el yogur que se haga con leche de cabra será menos denso, pues presenta menor grasa. Además, la leche de cabra tiene algo que no tienen la leche de oveja o de vaca, y es que además de contener menos grasas, debido a la , ausencia de una enzima llamada “aglutinina”, son más fácilmente digeribles.

Además, presenta más ácidos grasos esenciales, y mayor cantidad de ácidos grasos de cadena corta y mediana. (hasta aquí la cuña publicitaria))

Entonces, para un yogur sano y espeso…

  • Un truco para conseguir más cremosidad, consiste en calentar la leche sin dejar de remover para reducir la leche y aumentar su concentración.

En breve, contaremos un poco de la historia del yogur y cómo llegó a ser lo que hoy entendemos como yogur.