De profesión: Cabrera

DE PROFESIÓN: CABRERA

Si me hubieran dicho que iba a ser cabrera…

Hace ya seis años cuando un día precioso de sol llegaron a la finca nuestras primeras cabritas, parece ayer… ¡el tiempo pasa tan rápido cuando haces lo que te gusta!

Nuestras primeras cabritas venían en parte de una explotación ecológica de la provincia de Jaén donde sus mamás habían aprendido el arte del pastoreo con amor y cariño desde las manos de Juan y Rosa. Otro pequeño grupito nos llegó desde la finca de Antonio, presidente de la Asociación de Criadores de Murciano Granadina, sus cabras eran preciosas e imponentes.

Los tres son personas encantadoras y han sido durante estos años nuestros maestros a distancias, cada vez que teníamos dudas sobre el manejo de las cabritas ellos estaban allí, del otro lado del teléfono compartiendo su sabiduría, su calma y su amistad.

Las pequeñas llegaron con apenas tres meses y habíamos deseado tanto su llegada, que cuando aterrizaron aquí en nuestra finca no pudimos parar de mimarlas y jugar con ellas, eran como perrillos ¡

Rápidamente les pusimos nombre a todas, pues para empezar el proyecto lanzamos una campaña de Crowfunding :“Apadrina una cabra” gracias a la cual pudimos financiar la compra del ganado .Personas cercanas y familiares adoptaron su propia cabrita poniéndole nombre a cada una Fue así que andando por el campo con ellas empezamos a llamarlas: Diablillo, Manuela, Curry, Bess, Pirucha, Cat, Filomena……

Desde aquel día empezamos a aprender de verdad el oficio de cabrera y cabrero….

Los principios no fueron complicados, afortunadamente pudimos criar nuestras niñas en un paisaje precioso, en una dehesa amplia y herbosa donde podías descansar a la sombra de las encinas. Las contemplábamos pastoreando con ellas mientras jugaban, se subían a los árboles, comían el pasto e iban creciendo….

Luego llegó la primera paridera y allí vimos emocionados las primeras cabecitas asomarse. Las cabras son animales extremadamente inteligentes y no obstante nuestra aprensión de jóvenes madres y padres, tuvimos que reconocer pronto que necesitan apenas nuestra intervención en el parto. Pues en algo menos de una hora las cabras daban a luz sin ningún problema y los cabritos a los 5 minutos estaban de pie secos, limpios y empezaban a comer acompañados por pequeños empujoncitos de sus mamás. ¡La naturaleza es increíble!

Si el animal está sano y en perfecta forma, pues el parto puede desarrollarse de forma totalmente natural y efectivamente en estos años fueron muy pocas las veces que tuvimos que ayudar a una de nuestras cabritas en su parto.

Aun así, ver nacer otra vida es algo tan especial que seguimos acompañando nuestras cabras en el parto, la experiencia de estos años nos ayuda a intuir cuando empiezan las contracciones y nos quedamos cerca de ella asegurándonos que vaya todo bien.

Nuestro día a día ha cambiado mucho en estos años.

Al no proceder de familia ganadera hemos ido aprendiendo mucho con el tiempo, a fuerza de ensayos y errores hemos afinado el trabajo con las cabras y el trabajo con el queso Los consejos de nuestros ganaderos y ganaderas de referencias han sido preciosos y nos han ayudado mucho.

Ahora el día a día consiste en el ordeño de la mañana que en función de la cantidad de leche se efectúa a mano o con la ayuda de una vieja máquina de ordeño que rescatamos del abandono y le dimos una segunda vida.

En el ordeño procuramos que las cabras estén tranquilas mientras lavamos y secamos las ubres para que el proceso sea lo más limpio posible.

Tras el ordeño beben agua fresca y limpia y luego las pasamos al corral.

En función de la temporada cambiamos el manejo, pues cada estación nos ofrece unos recursos forrajeros distintos y esto influye en nuestras maniobras.

En la estación más seca, tras el ordeño llevamos las cabras al corral donde sestean y comen algo de forraje ecológico y por la noche salen a pastorear al campo con el fresquito. En los meses más frescos y con disponibilidad de pasto y bellotas que caen de nuestras encinas las cabras pastorean por la tarde después de la siesta 😉

Siempre duermen fuera al aire libre, ¡les encanta! Los únicos momentos en los que las guardamos en la nave para dormir son los días lluviosos y húmedos.

De hecho, nuestras cabritas son muy rusticas, están prácticamente siempre al aire libre, no tienen problemas ni con el calor ni con el frío, pero como caiga una gota de agua las ves corriendo a la nave en busca de refugio, ¡odian la lluvia!